Problemas de los microcréditos de entidades no bancarias

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problemas en los créditos raápidosLa urgente necesidad de dotarse de pequeña liquidez está llevando a que proliferen diversas plataformas financieras que se encargan de proporcionarte dichos recursos monetarios en modo de financiación. Se trata de microcréditos que raramente sobrepasan los 600 euros, y que sirven para que hagas frente a los gastos más apremiantes o inesperados. El abono de tus facturas domésticas, cumplir con las obligaciones fiscales, o quizás una deuda contraída con el banco puede ser el detonante para que demandes uno de estos créditos rápidos.
En cualquier caso, estas vías de financiación provienen de plataformas financieras que normalmente se desarrollan por Internet, y que en la mayoría de las situaciones tienen como origen a potentes intermediarios financieros procedentes de otras áreas geográficas. Los productos que ofrecen son completamente legales, aunque no es una actividad que esté controlada expresamente por los órganos reguladores competentes. Y este es precisamente el motivo por el que van apareciendo cada vez más empresas de estas características que ofrecen sus servicios a los particulares con falta de liquidez, motivado todo ello por un escenario bancario como el actual, donde la concesión de créditos se ha reducido drásticamente como consecuencia de los efectos de la crisis económica y que ha llevado a la banca en general a restringir este tipo de contratos.

¿Merece la pena contratar un microcrédito?

Si bien no supondrá mucho esfuerzo que te lo concedan, no es menos cierto que los problemas y el riesgo que conlleva su demanda son enormes; éstos empezarán desde el mismo momento en que te admitan la operación financiera. Para empezar, generan unos tipos de interés excesivos, y en algunos casos abusivos, que llegan a alcanzar el 20% o 30%, incluso más en los modelos más gravosos. Indudablemente incidirán en que tu nivel de endeudamiento sea más elevado, a pesar de las pequeñas cuantías requeridas. Otro inconveniente que presentan estos productos no bancarios es que están comercializados bajo unas condiciones muy rígidas, tanto en plazos de amortización, como en la penalización de los impagos.
Ante estas perspectivas, deberás valorar si te merece realmente la pena contratar alguno de estos microcréditos. No en vano, deberás pagar un precio muy alto por su concesión, y si no lo devuelves te encontrarás rápidamente en una lista de morosos que te impedirá, en cualquier caso, acudir a cualquier vía de financiación promovida por las entidades de crédito normalizadas (hipotecas, préstamos personales, preferentes…). Es cierto que no te pedirán unos ingresos fijos, ni tan siquiera si estás trabajando, pero todo ello a cambio de penalizar rigurosamente los incumplimientos del contrato.
Vivus, Kredito24, Cashper o Zaimo son algunas de las empresas de minicréditos online más importantes que se dedican a esta actividad financiera. Se mueven bajo unos planteamientos muy parecidos entre ellas, dónde la única diferencia reside en el tipo de interés que aplicarán al crédito final. Si te decantas por una devolución rápida, entre 7 y 10 días, el porcentaje suele oscilar entre el 13% y 25% para una cantidad de 100 euros, (aunque los hay que en su primera solicitud sin gratuitos) y en cierta forma es asumible para tus disposiciones monetarias.
El problema se agravará cuando decidas alargar el plazo de amortización hasta 30 ó 45 días, ya que para anticipos, en torno a 500 o 600 euros, te supondrá un sustancial incremento en los intereses que deberás abonar. Rebasará todos los márgenes establecidos, y casi siempre por encima de la barrera del 30%. Incluso en algunos modelos, puede casi doblar el importe concedido. Para ello, es necesario que tires de calculadora y compruebes sobre la marcha cuanto te va a acostar realmente el microcrédito que vas a solicitar.

Características que aporta esta financiación tan atípica

Los microcréditos que vienen desarrollando las entidades no bancarias muestran unas señas de identidad que los hacen inconfundibles, especialmente si se comparan con las fuentes de financiación convencionales, tanto en los importes que conceden, como en su proceso de formalización. A partir de unas pautas generales que marcan estos productos los podrás detectar sin mucha dificultad.
  • Pequeños créditos: conceden cantidades minúsculas, entre 50 y 600 euros, que están destinadas a satisfacer las necesidades más urgentes de sus demandantes.
  • Devolución rápida: cuentan con plazos de amortización expeditivos, que no podrán demorase en más de 1 ó 2 meses.
  • Penalización de los impagos: cualquier retraso en su devolución es sancionado con unas comisiones muy elevadas, que se irán acumulando progresivamente.
  • Más caros: aplican un tipo de interés por encima del marcado por el mercado bancario, generalmente superior al 15%, aunque puede dispararse en función de sus emisores, y también por la duración de su amortización.
  • Requisitos mínimos: son más fáciles de acceder, ya que normalmente solamente exigen la documentación básica y una cuenta corriente asociada al préstamo.
  • Proliferación de modelos: su oferta está bastante extendida actualmente a través de diferentes plataformas de crédito online, aunque con propuestas similares entre todas ellas, y sin apenas diferencias.
  • Acceso libre: pueden contratarlos cualquier persona mayor de 18 años, desde desempleados a quienes tienen formalizadas otras vías de financiación, sin prácticamente exclusiones.

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